¿Qué es la victimización secundaria?

La Victimización Secundaria se entiende como las consecuencias negativas que sufren las víctimas de delito, debido a la inadecuada intervención o respuesta de parte de las instituciones e individuos que participan del proceso judicial.

Victimización Secundaria

Algunos factores que pueden provocar victimización son:

Exclusión de la víctima en la toma de decisiones en el ámbito judicial.

Trato inadecuado.

Interrogatorios reiterados.

Intervenciones no especializadas.

Evaluaciones médico-forense y psicológicas reiteradas.

Reacción negativa por parte de funcionarios al momento de la denuncia, como mostrar incredulidad, poner en tela de juicio su testimonio, ignorarla, realizar preguntas inadecuadas o criticar, directa o indirectamente, su estilo de vida.

Excesiva burocratización del sistema, que provoca lentitud y demora de los procesos.

Desinformación respecto del proceso judicial.

Contacto con el presunto abusador en el juicio oral u otras instancias previas.

La falta de un entorno de intimidad y protección.

Uso de excesivos tecnicismos jurídicos.

Desconocimiento de los roles profesionales con quienes interactúa la víctima.

La Victimización Secundaria provoca en la víctima consecuencias psicológicas, sociales, jurídicas y económicas de enorme impacto, tales como:

Sensación de frustración e impotencia, sintiendo que se está perdiendo el tiempo o malgastando su dinero.

Intensificación de las consecuencias del delito, prolongando o agravando el trauma de la víctima.

Sensación de inseguridad, incomprensión y pérdida de confianza en la habilidad de la comunidad, los profesionales y las instituciones para dar respuesta a sus necesidades.

¿Qué significa?

La Victimización Secundaria se entiende como las consecuencias negativas que sufren las víctimas de delito, debido a la inadecuada intervención o respuesta de parte de las instituciones e individuos que participan del proceso judicial. Si bien la victimización secundaria ha sido, generalmente, asociada a la la relación de las víctimas con parte de las instituciones de justicia penal (policías, Fiscalía, tribunales), esta inadecuada intervención también puede observarse de parte de las instituciones de educación, servicios de salud, iglesia, y medios de comunicación e incluso de parte del entorno más directo, ya que familiares, amigos y/o colegas pueden llegar a culpar a la víctima por lo sucedido o negar el impacto del delito.

No se trata, en general, de un efecto buscado por las instituciones, sino más bien de una falta de reconocimiento de los derechos de las víctimas y de una falta de sensibilidad o conocimiento de las necesidades que ellas tienen.

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“No Me Preguntes Más” fue el título de la campaña, impulsada por Fundación Amparo y Justicia

Durante cuatro años movilizó a la opinión pública con el fin de influir en nuestras autoridades para aprobar la Ley de Entrevistas Videograbadas, ley que buscaba prevenir la victimización secundaria de niños, niñas y adolescentes víctimas de delitos sexuales y otros delitos graves.

Esa movilización consiguió su objetivo y en enero de 2018 celebramos la promulgación de tan anhelada ley. Pero el trabajo continúa y ahora nos preparamos para la primera parte de su ejecución que se inicia el 3 de octubre.

Por eso la campaña “No Me Preguntes Más” se reactiva, pero con un nuevo objetivo: informar y educar a toda la ciudadanía sobre los alcances y cambios que esta ley introducirá y cómo su correcta ejecución beneficiará a nuestros niños, niñas y adolescentes.

Los invitamos a conocer cómo operará esta ley y cómo desde “No Me Preguntes Más” seguiremos apoyando su puesta en marcha.

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